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Documento Panamá Desafío 2000

NUESTRO MAYOR POTENCIAL
LA UNIDAD, REQUISITO DEL PROGRESO HUMANO
LAS IMPLICACIONES DEL CAMBIO QUE SE AVECINA
EL CONCURSO DE LA COMUNIDAD BAHÁ'Í

 

Ampliamente es aceptado que el mundo atraviesa un momento histórico difícil, que podría a su vez interpretarse como un periodo de transición de la infancia y adolescencia de la humanidad a una etapa de madurez, que se manifestará en su florecimiento material y espiritual. "En esta etapa", dicen los Escritos Bahá'ís, "la unidad de la humanidad será firmemente establecida".

Nuestro origen indígena, hispano, antillano, europeo, oriental y de tantas y diversas culturas, nos coloca en una posición de privilegio en la realización de esta inevitable nueva realidad. Para apresurar la llegada de la ansiada madurez de la humanidad es necesario, sin embargo, que enfoquemos nuestros esfuerzos en los principales escollos de la unidad que paradójicamente son los prejuicios de raza, nacionalidad, clase social, religión o cualquier otro.
Consideramos oportuno citar párrafos de una declaración emanada de la Casa Universal de Justicia, autoridad máxima de la Comunidad Bahá'í, dirigida a los pueblos del mundo, comúnmente conocida como "La Promesa de la Paz Mundial":

"... El racismo retrasa el desarrollo de las potencialidades ilimitadas de sus víctimas, corrompe a quienes lo practican, y malogra el progreso de la humanidad. El reconocimiento de la unidad humana, hecho realidad por medidas legales apropiadas, debe ser universalmente apoyado si ha de ser superado este problema".
"... El nacionalismo desenfrenado, a diferencia de un patriotismo sano y legítimo, debe dar lugar a una lealtad más amplia, el amor a la humanidad como un todo... El concepto de ciudadanía mundial es el resultado directo de la reducción del mundo a un solo vecindario a través de los adelantos científicos, y de la indiscutible interdependencia de las naciones. El amar a todos los pueblos del mundo no excluye amar al propio país. El beneficio de cada parte de la sociedad mundial aumenta al promoverse el beneficio de la totalidad".
"... El conflicto religioso, a través de la historia, ha sido causa de muchas guerras y contiendas, un gran obstáculo para el progreso... Los creyentes de todas las religiones deben estar dispuestos a enfrentar las preguntas fundamentales que plantea esta clase de conflicto y a obtener respuestas claras... El desafío con el que se enfrentan los líderes religiosos de la humanidad consisten en contemplar la situación de la raza humana, y con sus corazones llenos de un espíritu de compasión y de anhelo por la verdad, preguntarse a sí mismos si no pueden, con humildad ante su Creador Todopoderoso, hacer desaparecer sus diferencias teológicas dentro de un gran espíritu de tolerancia mutua que les permita trabajar juntos por el progreso de la comprensión y la paz humana".

Entre los prejuicios que constituyen obstáculos para el progreso social, es necesario enfatizar la gran injusticia que por generaciones se ha cometido contra la mitad de la humanidad, las mujeres:

"... La emancipación de la mujer, el logro de la igualdad total entre ambos sexos, es uno de los más importantes aunque menos reconocidos requisitos previos para la paz. La negación de dicha igualdad... provoca en los hombres actitudes y costumbres nocivas que se llevan desde el hogar al trabajo, a la vida política y por último, al campo de las relaciones internacionales. No existen bases morales prácticas ni biológicas para justificar tal negación".

Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá'ís de la República de Panamá